Las altas capacidades no se reducen a sacar sobresalientes. La evidencia científica muestra que hablamos de un conjunto de características cognitivas, creativas y emocionales que van mucho más allá del rendimiento académico (Gagné, 2022). Incluyen habilidades como pensamiento divergente, aprendizaje rápido, sensibilidad intensa o curiosidad profunda, pero estas capacidades no siempre se expresan en forma de éxito escolar tradicional.
De hecho, muchos estudiantes con altas capacidades pueden presentar bajo rendimiento, desmotivación o incluso rechazo a la escuela. Esto ocurre cuando los contenidos son repetitivos, poco desafiantes o no conectan con su forma de pensar. En esos casos, el aula puede convertirse en un lugar donde no encuentran estímulo, lo que afecta a su implicación y resultados (Pfeiffer, 2021).
Además, el perfil de altas capacidades es muy heterogéneo: algunos alumnos destacan en áreas específicas, otros tienen un desarrollo desigual, y algunos pueden convivir con dificultades como TDAH, dislexia o alta sensibilidad. Por eso, identificar únicamente “quién saca buenas notas” deja fuera a muchos estudiantes que necesitan un acompañamiento distinto (Subotnik et al., 2019).
Comprender las altas capacidades implica cambiar la mirada: no buscar solo "excelencia académica", sino reconocer talento, creatividad, motivación y potencial. La clave no es exigir más, sino ofrecer retos adecuados y entornos donde puedan crecer sin presiones ni etiquetas que no encajan con su realidad.
Bibliografía
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Gagné, F. (2022). Differentiated model of giftedness and talent: A comprehensive framework. Gifted Child Quarterly, 66(4), 245–260.
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Pfeiffer, S. I. (2021). Serving the gifted: Evidence-based clinical and psychoeducational practice. Routledge.
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Subotnik, R. F., Olszewski-Kubilius, P., & Worrell, F. C. (2019). Rethinking giftedness and gifted education. Psychological Science in the Public Interest, 20(1), 1–50.